Hoy es la tercera noche de mi madre en el hospital. Hay algo extraño en la casa, un ambiente silencioso, nostálgico. Ella siempre ha sido el motor de nuestra familia y ha aprendido a abrirse a los cambios que ocurren en el mundo.

Es una persona distinta a la que conocí de niño y antes de irme de Oaxaca a los 16 años.

Ha visto desmoronarse el mundo en que creció y vivió su etapa de adulto joven. Ha sido testigo de cómo el mundo ha cambiado y los valores con los que creció fueron cambiado su peso y significado.

He aprendido de sus lecciones de vida. Sin ella aquí Oaxaca mi retorno quizá habría sido una opción.




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